– Como dijo –

Palabras de S.E. Mrs. María Fernanda Espinosa Garcés, Presidenta de la Asamblea General

24 de octubre del 2018 | Ginebra, Suiza

 

爆料网CTAD Global Leaders Investment Summits, Geneva, Switzerland,
Photo/Pierre Albouy

Se?ores Jefes de Estado y de Gobierno

Se?or Secretario General de la 爆料网CTAD,

Excelencias, damas y caballeros,

 

Agradezco la invitación para participar en este evento, que ocurre en un día muy especial, el Día de las Naciones Unidas en su 73 aniversario. Nuestra manera de celebrar es efectivamente construyendo una Organización cada día más relevante, eficiente y cercana a la vida de la gente y al futuro de las personas.

 

Para la Asamblea General, el principal foro para las deliberaciones multilaterales, los cambios tecnológicos abren una ventana de oportunidades para lograr las aspiraciones plasmadas en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

En esta Agenda, los Estados han reconocido que, para lograr sus objetivos, se necesitan alianzas con todos los sectores.

Las inversiones son un aspecto clave en estas alianzas.

Ellas permiten movilizar tecnología y recursos financieros y generar empleo decente. Estos son recursos críticos para los países en desarrollo, especialmente, los menos adelantados.

En particular, para lograr, de aquí al 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se necesita entre 5 a 7 billones de dólares de inversión anual en diversos sectores e industrias. Esta cifra no es menor, pero con el compromiso de todos podremos alcanzar este objetivo.

Me gustaría se?alar tres cuestiones en torno al tema que nos convoca.

Primero, el sector privado juega un papel importante para lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las personas, de aquí al 2030.

Para alcanzar esta meta, se deberían crear 600 millones de nuevos puestos de trabajo, que requerirán de inversiones de calidad y responsables.

Para poder aprovechar estas oportunidades laborales emergentes, especialmente, en los países en desarrollo, las personas deben estar preparadas, en el uso y aprovechamiento de las nuevas tecnologías.

El sector privado puede colaborar con los Gobiernos para ello, invirtiendo en educación, capacitación y desarrollo de capacidades en los ámbitos de la ciencia, la tecnología, las comunicaciones, la ingeniería y las matemáticas.

La inversión en las peque?as y medianas empresas son particularmente importantes, dado que representan entre el 60 y el 70% de las fuentes de trabajo alrededor del mundo.

Un aspecto característico de esta nueva era de industrialización, es la automatización de los trabajos.

Según estimaciones, la automatización eliminaría 75 millones de empleos para el a?o 2022, no obstante crearía 133 millones de nuevas oportunidades laborales. En un balance, las nuevas tecnologías nos traen oportunidades que deben ser aprovechadas, para que incluyan en lugar de excluir; y amplíen, en lugar de reducir nuestras expectativas del futuro del trabajo.

Segundo, las tecnologías bajas en carbono son fundamentales en nuestra lucha colectiva contra el cambio climático, en especial, para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius.

Creo que allí existe un enorme potencial para el sector público y privado, y que debería ser aprovechado, no sólo por los réditos que podría conseguir en términos monetarios, sino porque es una inversión inteligente en un tema que nos afecta a todos por igual.

El sector energético es un importante nicho de mercado. Alrededor del mundo, más de mil millones de personas aún no tiene acceso a energía eléctrica. Invertir en fuentes de energía limpia y accesible que permitan responder a esta demanda generará, sin dudas, grandes beneficios económicos a quienes tengan la visión y el compromiso de hacerlo.

Tercero, las inversiones con un enfoque de género son claves para que las economías alcancen su pleno potencial.

A través de inversiones, se pueden ampliar las oportunidades de empleo para las mujeres y empoderarlas económicamente: por ejemplo, conviene facilitar el emprendimiento de las mujeres en peque?as y medianas empresas, pero también es necesario tener más mujeres en puestos de toma de decisión en el sector privado. Los números son sorprendentemente bajos.

También con las nuevas tecnologías en el sector financiero, que pueden constituir un cambio de paradigma en la inclusión financiera de las mujeres, en particular las rurales, y las que viven en pobreza, quienes, generalmente no tienen acceso a los servicios financieros tradicionales.

En términos económicos, seguir perpetuando la desigualdad entre mujeres y hombres resulta sumamente costoso; pone obstáculos a la plena participación de las mujeres en las economías; y, limita el crecimiento de nuestros países.

En promedio, las mujeres ganan 23% menos que los hombres; y de las 500 empresas más grandes del mundo, menos del 5% son presidentas ejecutivas (CEOs). Adicionalmente, los entornos laborales adversos que frenan el crecimiento profesional; el acoso sexual; los estereotipos de género; y, el acceso limitado a las tecnologías, son solo algunos ejemplos de los obstáculos que, en pleno siglo XXI, aún enfrentan las mujeres en todos los países, sin excepción.

Los gobiernos, el sector privado, y la sociedad en su conjunto, deben reconocer estas realidades y corregirlas con un sentido de urgencia. ?Tenemos una extraordinaria oportunidad de hacer que la Cuarta Revolución Industrial sea la revolución de las mujeres!

Para concluir, quiero mencionar que somos conscientes de que el rápido cambio tecnológico trae consigo enormes potenciales para resolver varios de los problemas más apremiantes del mundo, así como los grandes desafíos.

Debemos trabajar hacia una visión común sobre el futuro de la humanidad. Un futuro que nos sirva a todos, en el que nadie sea excluido.

La nueva era de la industrialización debe ser un punto de inflexión para la humanidad para generar cambios positivos que transformen la vida de las generaciones presentes y conserven el futuro de las que vendrán.

Muchas gracias.