15 abril 2020

Las Naciones Unidas, preocupadas por c¨®mo los derechos humanos pueden verse afectados por la crisis del coronavirus, hacen un llamamiento para que los pa¨ªses aborden la pandemia con un enfoque m¨¢s cooperativo, global y basado en los derechos humanos. El Secretario General Ant¨®nio Guterres ha calificado esta pandemia como "una crisis humana". 

Los oficiales de derechos humanos de las Naciones Unidas y los expertos independientes designados por la ONU han recalcado, desde el comienzo del brote de COVID-19, la importancia de proteger los derechos de las personas.

En un comunicado informal dirigido al Consejo de Derechos Humanos el pasado 9 de abril, Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos, pidi¨® medidas urgentes y detalladas para evitar que el COVID-19 crease ¡°¡± en todo este sufrimiento.

 

 
 

Bachelet declar¨® que muchos pa¨ªses, particularmente en Europa, han tomado medidas sin precedentes para proteger los derechos de los trabajadores y minimizar el n¨²mero de desempleados como consecuencia de la crisis, y anim¨® a que "todos los estados con recursos suficientes hagan lo mismo". 

Tambi¨¦n se?al¨® que la semana pasada el Banco Africano de Desarrollo emiti¨® el bono social m¨¢s ambicioso del mundo ¨Cun fondo de 3000 millones de d¨®lares¨C para ayudar a los Gobiernos africanos a ampliar el acceso a la sanidad y a otros bienes y servicios de primera necesidad. ¡°Esta es exactamente la clase de pensamiento innovador que necesitamos¡±, subray¨®.

Afirm¨® que su Oficina est¨¢ elaborando una serie de buenas pr¨¢cticas econ¨®micas y sociales, empleadas por muchos pa¨ªses repartidos por todo el mundo ¨Cmuchos de ellos pa¨ªses en desarrollo¨C y que las presentar¨¢n ante los miembros del Consejo de Derechos Humanos. Su Oficina tambi¨¦n trabajar¨¢ para integrar los derechos humanos dentro de los programas econ¨®micos y sociales de la ONU.

Estas son algunas de las opiniones de expertos de la ONU en derechos humanos en relaci¨®n con la respuesta frente al COVID-19.

¡°Todos nosotros, sin excepci¨®n, tenemos derecho a intervenciones que nos salven la vida. Esta responsabilidad recae en el gobierno. La escasez de recursos o el uso de planes de seguros p¨²blicos o privados jam¨¢s deber¨ªan justificar la discriminaci¨®n de determinados grupos de pacientes. Todos tenemos derecho a la salud¡± ¡ªdeclaraci¨®n conjunta de los expertos en derechos humanos de la ONU.

¡°Es muy probable que aumenten los casos de violencia dom¨¦stica generalizada, como ya sugieren los informes de la polic¨ªa y de las l¨ªneas directas. El hogar puede ser un sitio de miedo y maltrato para muchas mujeres, ni?as y ni?os. La situaci¨®n empeora considerablemente en casos de aislamiento como las cuarentenas impuestas durante la pandemia. Todos los estados deben tomar medidas para combatir el COVID-19, pero no deben dejar atr¨¢s a las mujeres y los ni?os que sufren violencia dom¨¦stica¡± ¡ªDubravka Simonovic, Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer.

¡°Todos nosotros, sin excepci¨®n, tenemos derecho a intervenciones que nos salven la vida. Esta responsabilidad recae en el gobierno. La escasez de recursos o el uso de planes de seguros p¨²blicos o privados jam¨¢s deber¨ªan justificar la discriminaci¨®n de determinados grupos de pacientes. Todos tenemos derecho a la salud¡±.

¡°Los informes de personas mayores abandonadas o de cad¨¢veres encontrados en residencias son alarmantes. Es inaceptable. Todos tenemos la obligaci¨®n de practicar la solidaridad y proteger a las personas mayores en esta situaci¨®n¡±. ¨CRosa Kornfeld-Matte, Experta independiente de la ONU sobre los derechos humanos por las personas mayores.

¡°Los desplazados internos sufren un mayor riesgo de exposici¨®n al COVID-19 debido a su acceso limitado a la sanidad, agua corriente, saneamiento, alimentos y a una vivienda digna. Con frecuencia son, adem¨¢s, discriminados. Quienes se encuentran en campamentos o centros de acogida viven a menudo hacinados, y los refugios de emergencia no est¨¢n f¨ªsica o estructuralmente preparados para mitigar la transmisi¨®n del COVID-19. Los gobiernos deben asegurar que todos los desplazados internos tienen acceso al agua corriente, saneamiento, instalaciones para su higiene personal, una vivienda digna y alimentos¡± ¡ªCecilia Jimenez-Damary, Relatora Especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de los Desplazados Internos.

Una adolescente en muletas enfrente de un edificio bombardeado.

¡°El COVID-19 no es solo un problema sanitario, tambi¨¦n puede ser un virus que agrave la xenofobia, el odio y la exclusi¨®n. Existen informes acerca de la violencia f¨ªsica que sufren los chinos y las personas asi¨¢ticas; de los discursos de odio que culpan a minor¨ªas, como a los roman¨ªes y a los hispanos, de la propagaci¨®n del virus; y de pol¨ªticos que piden que no se permita el acceso de los inmigrantes a los servicios m¨¦dicos. Todo muestra que los estados deben enfatizar de forma urgente que los derechos humanos de todos, particularmente de los m¨¢s vulnerables y marginados, deben ser protegidos¡±. ¨CFernand de Varennes, Relator Especial de las Naciones Unidas para las Minor¨ªas.

 

 

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha redactado unas directrices para que la respuesta al COVID-19 se centre en las personas.

  • Las estrategias sanitarias no deber¨ªan centrarse tan solo en los aspectos m¨¦dicos de la pandemia, sino que deber¨ªan tratar las consecuencias que la respuesta sanitaria tiene en los derechos humanos.
  • Las facultades excepcionales deben ser empleadas para legitimar metas de salud p¨²blica, no utilizadas para aplastar a la oposici¨®n o silenciar el trabajo de periodistas o defensores de los derechos humanos.
  • Las medidas de contenci¨®n, como el distanciamiento social o el aislamiento, deben tener en cuenta las necesidades de las personas que necesitan apoyo de otros para alimentarse, vestirse y asearse. Muchas personas, entre ellas personas con discapacidad, dependen de los servicios comunitarios y a domicilio.
  • Es imprescindible que el aumento del control de fronteras, las restricciones de viajes o las limitaciones a la libre circulaci¨®n no impidan la huida de personas que escapan de la guerra o de la persecuci¨®n.
  • Los paquetes de protecci¨®n social y est¨ªmulo fiscal dirigidos a quienes menos pueden afrontar una crisis son esenciales para aliviar las terribles consecuencias de la pandemia. Las medidas inmediatas de alivio econ¨®mico como bajas remuneradas por enfermedad garantizadas, prestaciones por desempleo extendidas, distribuci¨®n de alimentos y la renta b¨¢sica universal pueden ser una protecci¨®n frente a los efectos de la crisis.
  • El colectivo LGTBI tambi¨¦n corre m¨¢s riesgo durante la pandemia, y se deber¨ªan incorporar medidas espec¨ªficas en los planes de respuesta que traten esta situaci¨®n.
  • Los estados deben tener en cuenta los distintos conceptos de salud dentro de la poblaci¨®n ind¨ªgena, y deben incluir la medicina tradicional, adem¨¢s de consultar y considerar su consentimiento informado a la hora de desarrollar medidas preventivas frente al COVID-19.
  • Las personas privadas de libertad, incluidas aquellas en c¨¢rceles, en prisi¨®n preventiva, en detenci¨®n de inmigrantes, instituciones y otros lugares de retenci¨®n sufren un riesgo de infecci¨®n mayor en caso de brote de enfermedad. Su situaci¨®n deber¨ªa tratarse de manera concreta en la planificaci¨®n y respuesta a la crisis. Los profesionales m¨¦dicos y expertos relevantes, cient¨ªficos incluidos, deben ser capaces de hablar libremente y de compartir informaci¨®n entre ellos y con el p¨²blico.