27 junio 2013

Incluso antes de asumir formalmente su cargo, el Secretario General Ban Ki-moon hab¨ªa dejado muy claro, en una serie de declaraciones p¨²blicas, que ?frica constituir¨ªa una de sus principales prioridades. Destac¨® algunos de los principales problemas africanos a los que prestar¨ªa una atenci¨®n especial, entre los que cabe mencionar la crisis en Darfur y la Rep¨²blica Democr¨¢tica del Congo, as¨ª como la situaci¨®n en Somalia.
En una clara demostraci¨®n de la seriedad de su compromiso con respecto a ?frica, el Sr. Ban sorprendi¨® a muchos observadores al nombrar a Asha-Rose Migiro, Ministro de Relaciones Exteriores de la Rep¨²blica Unida de Tanzan¨ªa, Vicesecretario General de las Naciones Unidas. Adem¨¢s, en su primera misi¨®n oficial prolongada en el exterior como m¨¢ximo dirigente de las Naciones Unidas, el Sr. Ban visit¨® la Rep¨²blica Democr¨¢tica del Congo, Congo (Brazzaville) y Kenya, y asisti¨® a la Cumbre de la Uni¨®n Africana en Addis Abeba (Etiop¨ªa). Esta misi¨®n no solamente brind¨® al Secretario General la oportunidad de reunirse e intercambiar puntos de vista con numerosos Jefes de Estado africanos, sino que adem¨¢s posibilit¨® la celebraci¨®n de amplias consultas con las principales partes interesadas de ?frica acerca de diversas situaciones urgentes.
Estas novedades ponen de manifiesto que ?frica y sus numerosos problemas contin¨²an teniendo una gran prioridad en el programa de las Naciones Unidas. ?frica sigue estando en la vanguardia de la labor de la Organizaci¨®n, ya sea en el ¨¢mbito de los derechos humanos, en el humanitario, en el del desarrollo o, en particular, en la esfera de la paz y la seguridad. No obstante, muchas veces se pasa por alto el papel hist¨®rico que las Naciones Unidas han desempe?ado con respecto a ?frica, remont¨¢ndonos a los comienzos de la Organizaci¨®n, cuando las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas consagraban los principios y procedimientos que crearon un entorno propicio para el ¨¦xito de la lucha por la independencia de muchos pa¨ªses africanos. Y en este sentido, las Naciones Unidas, entre las d¨¦cadas de 1940 y 1960, contribuyeron al alumbramiento del proceso de liberaci¨®n de ?frica. Asimismo, cabe recordar el importante papel desempe?ado por la Organizaci¨®n en la evoluci¨®n de Namibia hacia la independencia, en la lucha contra el apartheid y en la batalla general contra el racismo y la discriminaci¨®n racial.
Son cada vez m¨¢s los que hoy reconocen que la paz y la seguridad, el desarrollo econ¨®mico y social y los derechos humanos constituyen una parte esencial de un ¨²nico programa mundial, y esta afirmaci¨®n resulta especialmente relevante aplicada a la labor que llevan a cabo las Naciones Unidas en ?frica. Pensemos, por ejemplo, en el programa de desarrollo de las Naciones Unidas, que se centra en el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM). ?frica constituye una prioridad, puesto que sigue siendo la mayor regi¨®n del mundo en desarrollo en la que, a no ser que se inviertan las tendencias actuales, no ser¨¢ posible alcanzar los ODM. Esta triste realidad ha generado un sentimiento de urgencia, una determinaci¨®n, en el seno de la comunidad internacional en su conjunto (tal como ha quedado expresado en importantes resoluciones y decisiones de las Naciones Unidas), de actuar de forma coherente y concertada a fin de apoyar las iniciativas africanas, con vistas a intensificar la lucha contra el hambre, el analfabetismo y las enfermedades en este continente.
En el programa de paz y seguridad de la comunidad internacional, resultan igualmente sorprendentes los esfuerzos que las Naciones Unidas concentran actualmente en ?frica en el ¨¢mbito del mantenimiento de la paz. Hace unos a?os se instal¨® en Sierra Leona, pa¨ªs devastado por la guerra, la mayor fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas; posteriormente lo fue el caso de la fuerza desplazada a Liberia, seguida por la de la Rep¨²blica del Congo. En cada uno de estos lugares, las Naciones Unidas desempe?aron un papel crucial acompa?ando a la poblaci¨®n nativa en la dif¨ªcil y compleja tarea de finalizar la guerra y comenzar la reconstrucci¨®n de la paz. En la actualidad, la mayor parte del personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se encuentra en el continente africano y el Consejo de Seguridad invierte m¨¢s de la mitad de su tiempo en abordar los problemas de ?frica. A finales de marzo de 2007, el Consejo debati¨® la cuesti¨®n de la cooperaci¨®n con organizaciones regionales; de nuevo, la atenci¨®n se centr¨® en la Uni¨®n Africana como socio estrat¨¦gico en el mantenimiento de la paz internacional y la seguridad en el continente.
?Cu¨¢les son, entonces, las prioridades de las Naciones Unidas con respecto a ?frica? Darfur y su efecto desestabilizador sobre el vecino Chad, as¨ª como el proceso de paz entre el norte y el sur del Sud¨¢n, conservar¨¢n sus posiciones prioritarias en el programa de las Naciones Unidas, al igual que la Rep¨²blica Democr¨¢tica del Congo y la necesidad de apoyar la consolidaci¨®n del proceso de paz tras el reciente ¨¦xito de las elecciones. La crisis del Cuerno de ?frica, en especial la situaci¨®n de Somalia, seguir¨¢n reclamando la atenci¨®n urgente de las Naciones Unidas, en estrecha colaboraci¨®n con la Uni¨®n Africana y la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo. En ?frica Occidental, la misi¨®n de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en C?te d'Ivoire desempe?ar¨¢ una funci¨®n fundamental, ayudando a las partes enfrentadas en guerra civil a aplicar los nuevos acuerdos alcanzados. Mientras tanto, el Consejo de Seguridad acaba de ampliar el mandato de las fuerzas de mantenimiento de la paz en la vecina Liberia, en reconocimiento del papel crucial e indispensable que ¨¦stas han desempe?ado, contribuyendo al mantenimiento de un entorno propicio para el Gobierno de la Presidenta Ellen Johnson-Sirleaf en su valiente esfuerzo por rehabilitar el pa¨ªs.
De acuerdo con el mandato emanado del Documento Final de la Cumbre Mundial 2005, las Naciones Unidas se encuentran actualmente inmersas en la preparaci¨®n de un programa de formaci¨®n de capacidad de diez a?os de duraci¨®n, en estrecha consulta con la Uni¨®n Africana, a fin de garantizar que el programa refleje adecuadamente las prioridades y necesidades de ?frica. Entretanto, la Comisi¨®n de Consolidaci¨®n de la Paz ha comenzado su importante labor ayudando a salvar la distancia entre el mantenimiento de la paz y la recuperaci¨®n en los pa¨ªses que han atravesado situaciones de conflicto, especialmente en ?frica, asignando recursos a Sierra Leona y Burundi, respectivamente.
A pesar de que el compromiso activo de las Naciones Unidas en ?frica en un gran n¨²mero de ¨¢mbitos es generalmente apreciado, los Estados Miembros africanos piensan que es necesario hacer m¨¢s y actuar con mayor rapidez en respuesta a la crisis que se vive en el continente. Los miembros africanos reconocen y, en cierta medida, aprecian la creciente tendencia existente en el seno del Consejo de Seguridad a delegar sus responsabilidad a los organismos de seguridad y paz regionales de ?frica, como la Uni¨®n Africana, la Comunidad de Desarrollo de ?frica Meridional y la Comunidad Econ¨®mica de los Estados de ?frica Occidental, en cuanto surge una amenaza para la seguridad y la paz internacionales.
El hecho de que esta tendencia constituya un reconocimiento t¨¢cito de la preferencia africana por encontrar "soluciones africanas a los problemas de ?frica'' es considerado por los pa¨ªses de la regi¨®n como una novedad muy positiva, un signo de que, finalmente, la comunidad internacional ve que el continente ha asumido la responsabilidad de su destino. No obstante, la demora de la respuesta internacional a la crisis, as¨ª como el nivel insuficiente de tal respuesta, son motivo de gran inquietud. A menudo se citan a modo de ejemplo las fuertes disparidades del gasto per c¨¢pita en asistencia humanitaria de emergencia
Pero hay otra dimensi¨®n que tambi¨¦n resulta preocupante. La responsabilidad primordial por el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales con respecto a ?frica sigue en manos del Consejo de Seguridad, a pesar de los esfuerzos internacionales, por ejemplo los realizados por la Uni¨®n Africana. Los pa¨ªses africanos han puesto de manifiesto que la determinaci¨®n de los Estados de este continente de resolver sus propios problemas de paz y seguridad no debe servir de pretexto ni de excusa para que la comunidad internacional eluda su responsabilidad.
Otra fuente de frecuentes preocupaciones es la incapacidad de la comunidad internacional para alcanzar un consenso en torno a la reestructuraci¨®n de la composici¨®n del Consejo de Seguridad, de forma que refleje m¨¢s adecuadamente las realidades del siglo XXI. Se piensa que, debido principalmente al hecho de que el Consejo dedica una parte excesiva de su tiempo y energ¨ªa a los problemas africanos, ?frica deber¨ªa contar con una representaci¨®n apropiada entre los miembros permanentes del Consejo, a fin de tratar sus propios problemas con mayor eficacia. En respuesta a quienes proclaman constantemente la necesidad de que ?frica sea m¨¢s realista y no establezca unas metas tan ambiciosas, y no espere ocupar un asiento permanente en el Consejo en un futuro pr¨®ximo, un veterano Embajador africano replic¨®, ". eso es lo que nos dec¨ªan cuando est¨¢bamos luchando por la libertad; ?dec¨ªan que deb¨ªamos ser realistas, que deb¨ªamos reconocer que jam¨¢s estar¨ªamos preparados! ?Qu¨¦ habr¨ªa ocurrido si hubi¨¦ramos escuchado aquella retorcida l¨®gica?'', pregunt¨® ret¨®ricamente.
Ahora, que resulta especialmente oportuno, ya que conmemoramos el 200 aniversario de la abolici¨®n del tr¨¢fico de esclavos, los Estados Miembros africanos no s¨®lo miran atr¨¢s con justificada satisfacci¨®n para ver los logros alcanzados en el seno de las Naciones Unidas, sino que tambi¨¦n miran hacia adelante, hacia los numerosos desaf¨ªos que les esperan. Las Naciones Unidas, por su parte, siguen otorgando a ?frica una prioridad central en su labor, no s¨®lo en los ¨¢mbitos de la paz, la seguridad y los derechos humanos, sino tambi¨¦n en la esfera del desarrollo econ¨®mico y social.

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