Asistencia de emergencia en desastres

Teresa y Jonny, las inundaciones en El Oro, Ecuador, enfrentaron el desastre con valentía. El PMA brindó asistencia alimentaria a más de 40.000 personas en 17 cantones durante la áٰǴڱ.

¿Cómo pueden los países prepararse mejor ante desastres causados por ciclones, terremotos e inundaciones? El Banco Mundial apoya la mediante el acceso a seguros contra riesgos catastróficos y la provisión de asistencia técnica.


 

En 2023 y 2024, el Puerto de Acapulco fue dañado por los potentes huracanes y John. Para regenerar su patrimonio y economía, apoya a gestores culturales y artistas a reconstruir el tejido social de la ciudad. Para ello, entre otras muchas iniciativas, la organización imparte talleres comunitarios y culturales a cientos de personas en múltiples disciplinas.


 

A finales de 2024, más de 300.000 personas fueron afectadas por la en Honduras. "Desde que empezó a llover, sabíamos que el agua podría venir. Esta vez llegó tan rápido que apenas logramos sacar algunas cositas antes de que inundara la casa", cuenta María Regina. , junto al Gobierno hondureño, asistió a familias como la de Regina cuando más lo necesitaban.

Hace más de un año desde que el azotara en octubre de 2023 la ciudad mexicana de Acapulco, dejando una estela de destrucción y desplazamiento. da voz a Mauri y Eusebio, una pareja que perdió su hogar, pero que gracias a su lucha, resiliencia y al apoyo de la Organización, sale adelante.

El tsunami del Océano Índico en 2004 se cobró más de 227,000 vidas. Desde entonces, la Comisión Oceanográfica de ESCO trabaja para comprender mejor estos fenómenos, preparar a poblaciones costeras y . “En minutos, ahora sabemos si un tsunami es inminente, y las comunidades tienen las herramientas para actuar. Este progreso ha salvado vidas,” cuenta Bernardo, Jefe de Resiliencia ante Tsunamis de ESCO.

 

ACNUR trabaja intensamente en el Chocó, en la costa pacífica de Colombia, donde las recientes han afectado a más de 180.000 personas, en su mayoría indígenas y afrocolombianas.


 

Cuando el  azotó el Caribe a principios de julio, destrozó casas y derribó tendidos eléctricos. En Barbados, el sector pesquero fue devastado. Zonas de Jamaica se quedaron sin electricidad. En Granada, así como en San Vicente y las Granadinas, 60.000 personas necesitaron ayuda. En este último país, el PMA estableció, apoyado por sus socios regionales, para almacenar suministros alimentarios y equipos de respuesta. Además, donó camiones, carretillas elevadoras y refugios temporales en toda la región.

Las comunidades indígenas de Otuquis y San Matías en Bolivia gestionan los incendios forestales con técnicas ancestrales, ayudando a que la flora y la fauna se recuperen de estas áٰǴڱs. Con el paso del tiempo, estos fuegos han ido aumentando en frecuencia e intensidad. Frente a esta creciente amenaza, el PNUD apoya a estas comunidades a reforzar y modernizar sus conocimientos tradicionales de prevención, preparación y

Las lluvias torrenciales están azotado Centroamérica, inundando gran parte de . Para ayudar a los afectados, el PMA asiste a 1.400 familias con bonos digitales para adquirir artículos de primera necesidad.

Desde México hasta Panamá, las lluvias torrenciales están castigando la costa del Pacífico, siendo particularmente afectado. Un país donde el PMA vuelca sus esfuerzos de respuesta.

Una trabajadora humanitaria de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios () desplegada en la Franja asegura que habría que “inventar palabras nuevas” para describir el horror que los civiles palestinos afrontan cada día desde hace siete meses.

En con Noticias ONU, Yasmina hace un llamamiento a los ciudadanos para que pidan a sus representantes detener esta matanza: “No es pedir mucho, simplemente que se respete la ley. Esta guerra es una mancha enorme y muy negra sobre todos nosotros y es la responsabilidad de todos intentar pararla”.

“Mi mensaje sería ese, que cada día nos preguntemos que puedo hacer yo a mi nivel para parar esta pesadilla”, reflexiona Yasmina.

Después de cualquier , se necesitan datos sobre su impacto para poder orientar las acciones de respuesta, recuperación y reconstrucción. Tras el paso del (2022) por la República Dominicana, el equipo de evaluaciones digitales del PNUD analizó los daños en hogares y edificios. De esta manera, pudo asistir a más de 200 personas afectadas en la localidad más perjudicada del país.

que se lanzó en un espacio abierto al suroeste del país. Allí se escucharon voces de personas de la comunidad y sus alrededores, quienes expresaron sus preocupaciones, prioridades y reflexiones sobre las emergencias humanitarias a las que se enfrentan.

Un grupo de 30 migrantes venezolanos recorrió 120 kilómetros desde la capital de Chile, Santiago, hasta El Olivar, un barrio consumido por las llamas. Querían ayudar a quienes, el pasado febrero, lo perdieron todo en un . Trajeron alimentos, agua, productos para recién nacidos y artículos de higiene personal. Movilizaron a profesionales como médicos, trabajadores sociales y psicólogos para ayudar a los afectados. Acciones que responden a la empatía con independencia de la nacionalidad.