30 diciembre 2011

A ra¨ªz de la segunda guerra mundial, la creaci¨®n de las Naciones Unidas y documentos como la Declaraci¨®n Universal de Derechos Humanos, la Convenci¨®n sobre el genocidio, los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos adicionales y conceptos como la responsabilidad de proteger, han transformado el derecho internacional y la manera en que los Estados conducen sus relaciones internacionales. Sin embargo, como afirma David Rieff, quien ha cubierto varias guerras y situaciones de emergencia humanitaria, en su libro A Bed for the Night: Humanitarianism in Crisis, el "mort¨ªfero siglo XX sigui¨® siendo mort¨ªfero". En realidad, las emergencias humanitarias no son raras en el siglo XX: desde los desastres causados por el hombre y los desastres naturales hasta las guerras y las revoluciones, millones de vidas siguen en riesgo. Hoy d¨ªa la pol¨ªtica mundial est¨¢ poniendo a prueba muchas de estas leyes y actividades de ayuda humanitaria de maneras imprevistas. Al mismo tiempo, Internet y las tecnolog¨ªas m¨®viles han aportado medios para mejorar la reuni¨®n de datos y la respuesta humanitaria, lo que proporciona a las Naciones Unidas la oportunidad de desempe?ar un papel m¨¢s din¨¢mico en la coordinaci¨®n y la respuesta frente a situaciones de emergencia humanitaria.

MEJORA DE LA COORDINACI?N

Actualmente la comunidad mundial tiene opciones limitadas para dar respuesta a las crisis humanitarias. La Asamblea General, en su resoluci¨®n 46/182, enunci¨® principios rectores para la respuesta de la comunidad internacional a los desastres humanitarios y desempe?¨® un papel central en el establecimiento de la Oficina del Coordinador del Socorro de Emergencia y del Comit¨¦ Permanente entre Organismos. Este ¨²ltimo incluye a los principales agentes de la asistencia humanitaria del sistema de las Naciones Unidas y de fuera de este, y su objetivo es facilitar el an¨¢lisis y la adopci¨®n de decisiones entre los organismos en respuesta a las emergencias humanitarias.

Una de las formas en que el Comit¨¦ Permanente se propone mejorar la coordinaci¨®n es mediante el sistema de "grupos tem¨¢ticos" humanitarios establecido en 2005. Los grupos tem¨¢ticos son agrupaciones de organismos de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales y otras organizaciones internacionales que se concentran en un sector espec¨ªfico durante una crisis humanitaria. Hay 11 grupos tem¨¢ticos: protecci¨®n, coordinaci¨®n y gesti¨®n de los campamentos, abastecimiento de agua e higiene, salud, refugios de emergencia, nutrici¨®n, telecomunicaciones de emergencia, log¨ªstica, recuperaci¨®n temprana, educaci¨®n y agricultura. Cada grupo tem¨¢tico est¨¢ dirigido por un organismo designado y coordina las actividades correspondientes con la Oficina de Coordinaci¨®n de Asuntos Humanitarios (OCAH), el organismo de las Naciones Unidas responsable de la coordinaci¨®n general bajo la direcci¨®n de la Oficina del Coordinador del Socorro de Emergencia. La mayor parte de los datos se transmiten a los grupos tem¨¢ticos, que los procesan y analizan, y se utilizan para informar peri¨®dicamente a los encargados de adoptar decisiones.

Sin embargo, como han se?alado muchos expertos, estos grupos tem¨¢ticos humanitarios no disponen de los recursos necesarios para la coordinaci¨®n con la OCAH y tienden a gestionar la informaci¨®n de un modo que dificulta su distribuci¨®n. Por ejemplo, los grupos suelen escoger sistemas que presentan los datos en instrumentos y formatos de dif¨ªcil distribuci¨®n.

Satchit Balsari, un miembro de la Iniciativa Humanitaria de la Universidad de Harvard, iniciativa entre universidades dedicada a promover la investigaci¨®n, la pr¨¢ctica y la pol¨ªtica en materia de asistencia humanitaria, se?ala que otra preocupaci¨®n que suscita el sistema es que no todos los que trabajan en el terreno, como los voluntarios o las personas que se desempe?an en zonas remotas, est¨¢n informados acerca de los grupos tem¨¢ticos. Balsari, que prest¨® servicios en Hait¨ª a ra¨ªz del terremoto de 2010, indic¨® que "con frecuencia olvidan hacer participar a los interesados". A?adi¨® que durante los dos primeros meses no hab¨ªa haitianos presentes en las reuniones de los grupos tem¨¢ticos porque no se permit¨ªa la entrada de personas de la localidad en el complejo de las Naciones Unidas en que se celebraban. "De modo que se tomaban las decisiones sin contar con los m¨¢s afectados", dijo.

EL INFORME DISASTER RELIEF 2.0

De acuerdo con un informe publicado en marzo de 2011, preparado por la Fundaci¨®n de las Naciones Unidas, la OCAH, Vodafone Foundation y la Iniciativa Humanitaria de la Universidad de Harvard, el sistema de grupos tem¨¢ticos result¨® inadecuado en Hait¨ª al aumentar el volumen, el ritmo y la diversidad de la corriente de informaci¨®n. El informe Disaster Relief 2.0: The Future of Information Sharing in Humanitarian Emergencies, examin¨® la forma en que se aplicaban las nuevas tecnolog¨ªas en los sistemas de alerta temprana para las crisis y las respuestas humanitarias y como pod¨ªan convertirse en poderosos instrumentos de las actividades de ayuda humanitaria. Por ejemplo, la respuesta de la cartograf¨ªa de crisis ante el terremoto de Hait¨ª de 2010 demostr¨® la influencia que pueden tener las tecnolog¨ªas m¨®viles, los datos geoespaciales y la informaci¨®n basada en los ciudadanos en las actividades humanitarias y la respuesta en situaciones de desastre. Actualmente hay varias organizaciones de cartograf¨ªa en l¨ªnea de intereses humanitarios, como OpenStreetMap, Crisis Mappers, Sahana y Ushahidi, que se emplean en todo el mundo durante situaciones de emergencia cr¨ªticas. Despu¨¦s del terremoto y el tsunami que asolaron el Jap¨®n en 2011, la cartograf¨ªa basada en la inteligencia colectiva result¨® muy ¨²til para los trabajadores de socorro locales en la determinaci¨®n de prioridades para el suministro de alimentos, refugios y servicios de saneamiento. Seg¨²n The New York Times, la comunidad cartogr¨¢fica en l¨ªnea se utiliz¨® tambi¨¦n en Libia para determinar donde ten¨ªan lugar los combates y seguir los movimientos de refugiados que hu¨ªan del conflicto.

Se se?alaba en ese informe, adem¨¢s, que "hay nuevas voces que est¨¢n posibilitando una interacci¨®n m¨¢s estrecha con las comunidades afectadas por desastres". Se reconoc¨ªa que "surgen nuevos asociados que est¨¢n ofreciendo medios m¨¢s r¨¢pidos y eficaces para analizar datos de un volumen y a una velocidad cada vez mayores", y que el reto futuro ser¨¢ "crear una interfaz efectiva entre estos recursos, as¨ª como un ecosistema en el que cada actor comprenda su papel".

En este sentido, corresponde a organizaciones humanitarias veteranas como las Naciones Unidas un papel de especial importancia. Para Patrick Meier, cofundador de la organizaci¨®n International Network of Crisis Mappers, es imperativo consolidar asociaciones fundamentales entre las organizaciones humanitarias formales y las redes de voluntarios informales. En este sentido hace un llamamiento a la participaci¨®n en simulaciones conjuntas de respuesta a las crisis, para garantizar "la existencia de mecanismos apropiados y robustos, pero flexibles, en 2012".

EL DILEMA DE LA INTERVENCI?N

Un gran desaf¨ªo para las Naciones Unidas y sus organismos es el hecho de que todav¨ªa enfrentan grandes dificultades para prestar socorro en t¨¦rminos neutrales o equilibrados. En muchos casos, el Gobierno o un agente no estatal poderoso les niegan el acceso a comunidades vulnerables. En 2009, hacia el final de la guerra civil en Sri Lanka, el Gobierno deneg¨® a los organismos de ayuda y los trabajadores de socorro de las Naciones Unidas el acceso a los campamentos de desplazados y a los civiles atrapados por el conflicto en curso entre el ej¨¦rcito y el grupo terrorista Tigres de Liberaci¨®n del Ealam Tamil. Tambi¨¦n en 2009, Al-Shabaab, un grupo de militantes terroristas que controlaba gran parte del sur de Somalia, prohibi¨® la entrada a la regi¨®n de varios grupos internacionales de ayuda, lo que dio por resultado una hambruna generalizada.

Como se se?ala en el libro United Nations and Changing World Politics: "En muchos sentidos el derecho internacional humanitario parece haberse formulado para un mundo diferente, un mundo en el que los intereses de los gobiernos y los ej¨¦rcitos regulares suelen servirse respetando las leyes de la guerra." La soberan¨ªa tambi¨¦n es con frecuencia un aspecto determinante. La resoluci¨®n 46/182 de la Asamblea General reitera que "Deber¨¢n respetarse plenamente la soberan¨ªa, la integridad territorial y la unidad nacional de los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas", lo que dificulta actuar en situaciones en que el pa¨ªs afectado niega el acceso.

Con miras a enfrentar el desaf¨ªo de la responsabilidad de la comunidad internacional de actuar ante las violaciones graves de los derechos humanos y a la vez respetar la soberan¨ªa de los Estados, en 2000 se estableci¨® la Comisi¨®n Internacional sobre Intervenci¨®n y Soberan¨ªa de los Estados. La Comisi¨®n formul¨® el concepto de la responsabilidad de proteger, que estipula que la comunidad internacional debe proteger a la poblaci¨®n de un Estado si su propio Gobierno no lo hace. Tambi¨¦n prev¨¦ la utilizaci¨®n de fuerzas militares si las medidas pac¨ªficas resultan inadecuadas. Los Copresidentes de la Comisi¨®n Gareth Evans, del International Crisis Group, y el diplom¨¢tico argelino Mohamed Sahnoun, escribieron en Foreign Affairs: "Si la comunidad internacional ha de responder a este desaf¨ªo, el debate debe plantearse en sentido contrario. Debe reformularse la cuesti¨®n de modo que el argumento no sea acerca del 'derecho a intervenir', sino de la 'responsabilidad de proteger'." El principio de la responsabilidad de proteger se incorpor¨® por ¨²ltimo en un documento final de las Naciones Unidas de 2005, y fue aclamado por los especialistas en asuntos internacionales como el comienzo de una nueva era de paz y seguridad.

Desde entonces, se ha aplicado en Kenya, luego de los actos de violencia ocurridos en 2008 a ra¨ªz de las elecciones, y de manera m¨¢s destacada en Libia, en 2011, despu¨¦s de la brutal acometida del antiguo l¨ªder Muammar al-Qaddafi contra su pueblo durante la rebeli¨®n contra su r¨¦gimen. Mientras que los partidarios de la responsabilidad de proteger acogieron con benepl¨¢cito la intervenci¨®n militar encabezada por la OTAN, otros consideraron hip¨®crita intervenir en un pa¨ªs mientras que los reg¨ªmenes de pa¨ªses vecinos utilizaban la violencia y la intimidaci¨®n para reprimir los levantamientos populares, sobre todo en Siria y Bahrein. Adem¨¢s, es muy dudoso que la intervenci¨®n militar humanitaria en Libia pueda garantizar un futuro mejor y pac¨ªfico para su pueblo. Expertos como Micah Zenko, del Consejo de Relaciones Exteriores, aducen que a causa de "la gesti¨®n inadecuada y el intento de hacer demasiado" una intervenci¨®n futura en Libia sobre la base de la responsabilidad de proteger ser¨ªa incierta. Si bien la OTAN afirma que es un actor imparcial en el conflicto, dice, "Sus actos -permitir que las fuerzas rebeldes introdujeran armas de contrabando en el pa¨ªs y aeronaves en la zona de prohibici¨®n de vuelos, y coordinar sus ataques a¨¦reos con las operaciones militares, por ejemplo- demuestran lo contrario".

PRESTAR AYUDA BAJO LA PROTECCI?N DE LAS ARMAS

Si bien en el futuro ser¨¢ dif¨ªcil lograr una intervenci¨®n militar coercitiva, en la mayor parte de las crisis humanitarias se ha hecho cada vez m¨¢s necesario contar con alg¨²n tipo de componente militar. Adam Levine, Profesor Auxiliar de Medicina de Emergencia en la Brown University, quien prest¨® servicios de ayuda de emergencia en Libia dice, "No se puede prestar atenci¨®n de la salud sin seguridad". De acuerdo con Levine, hubiera sido dif¨ªcil prestar ayuda humanitaria en Libia sin la cobertura de seguridad que proporcion¨® la presencia de la OTAN.

A medida que aumenta la necesidad de una presencia de seguridad para la labor de ayuda humanitaria, el papel del personal de paz de las Naciones Unidas se ampl¨ªa puesto que se les considera m¨¢s neutrales que el ej¨¦rcito de cualquier pa¨ªs. Con todo, el personal de mantenimiento de la paz no goza de una reputaci¨®n intachable: se les ha acusado de delitos sexuales como violaci¨®n y explotaci¨®n sexual en muchos pa¨ªses, entre ellos Hait¨ª, Liberia, C?te d'Ivoire, Somalia y la Rep¨²blica Democr¨¢tica del Congo. Por tanto, los riesgos para los derechos humanos que se asocian a la conducta de las fuerzas de seguridad de cualquier pa¨ªs determinado tambi¨¦n se aplican a los miembros del personal de mantenimiento de la paz, que proceden de numerosos y diversos pa¨ªses. Las Naciones Unidas deben investigar exhaustivamente todas las denuncias, enjuiciar a los presuntos autores de delitos y exigir responsabilidad a los pa¨ªses de los que provienen los trabajadores de paz hallados culpables.

En la medida en que la ayuda humanitaria deba prestarse al amparo de las armas, las Naciones Unidas tambi¨¦n tendr¨¢n que considerar otras cuestiones para mejorar su respuesta. Levine dice que es necesario coordinar mejor las actividades de los encargados de la seguridad y los trabajadores de la ayuda a fin de que puedan asegurarse las zonas en que se entregar¨¢ la ayuda humanitaria. Tendr¨¢ que mejorarse la comprensi¨®n mutua de las culturas y los sistemas por parte de los trabajadores de la ayuda humanitaria y los soldados, con miras a crear respeto mutuo. A este efecto, convendr¨ªa establecer un programa permanente de deliberaciones estrat¨¦gicas y operacionales a todos los niveles.

Salvo en situaciones en que los trabajadores de la ayuda humanitaria no tienen acceso a zonas o poblaciones vulnerables, normalmente los militares no deben dedicarse a entregar la ayuda. Ello socava la neutralidad y no es precisamente la manera m¨¢s eficaz de prestar asistencia humanitaria.

Algunos expertos han recomendado tambi¨¦n reducir el n¨²mero de organizaciones no gubernamentales en las situaciones humanitarias de emergencia y limitarlo a aquellas que se rigen por un determinado conjunto de normas, como el C¨®digo de Conducta de la Cruz Roja. Hacer m¨¢s hincapi¨¦ en que todas las organizaciones que intervengan en situaciones de emergencia observen el mismo conjunto de normas ayudar¨¢ a simplificar la ayuda. Este proceso debe comenzar ahora, afirma Levine, porque cuando ocurre la emergencia humanitaria "en algunos sentidos ya es casi demasiado tarde".

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